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domingo, 3 de enero de 2016

Conde de Casa Padilla

Posiblemente sea el de Conde de Casa Padilla, el único título nobiliario cuya causa y fundamento tiene origen en y para Puente Genil. 

Aunque el actual poseedor del título no mantiene relación con la villa pontanesa, debemos reconocer como fundamental la aportación de algunos de sus predecesores en el título, a la configuración del actual Puente Genil.


Escudo de los Condes de Casa Padilla
Fachada del ex convento franciscano "Los Frailes"
Fotografía Antonio Velasco Carvajal, Suai.
El primer Conde de Casa Padilla, Francisco de Borja Fernández de Padilla y Cosano, casado con María Encarnación Parejo y Cañero, mujer culta y emprendedora, vivió en el Convento de Los Frailes, que compró gracias a la devastadora Desamortización de Mendizábal y que adaptó para residencia palaciega, colocando su escudo en la portada del edificio sobre la cancela que se abre al Paseo de la Victoria. Había nacido el 10 de octubre de 1794, hijo del rico vinculista Pedro Fernández de Padilla y de Francisca Cosano. A pesar de que su futuro parecía inclinarse por propia elección hacia la carrera militar en la que ingresa de cadete, lo cierto es que la abandona al poco tiempo con la graduación de Capitán. Se casa el 15 de septiembre de 1815 -con veintiún años- con María Encarnación, nacida el 4 de abril de 1796 de Francisco de Paula Parejo, Caballero Maestrante de la Real de Ronda y de doña María del Carmen Cañero Hidalgo. Por los méritos contraídos durante la epidemia de cólera de 1854, durante la cual costearon de su propio peculio los servicios del médico montillano Vicente Moyano, cuya descendencia tanto dirá en la historia de Puente Genil, el Gobierno le concede la Cruz de Primera Clase de la Orden Civil de Beneficencia y le nombra Caballero de la Orden de Carlos III. Más tarde, acumulando a esos mismos méritos otros prestados como militar y civil al servicio de España y la Humanidad, la reina Isabel II por Decreto expedido el 11 de abril de 1856 (Real despacho de 27 de mayo del mismo año) le concede el título de Castilla con la denominación de Conde de Casa Padilla para que, en adelante, "vuestros hijos y sucesores legítimos nacidos de legítimo matrimonio, por el orden de sucesión regular, cada uno en su respectivo tiempo y lugar perpetuamente os podáis y se puedan llamar e intitular, llaméis é intituléis de palabra y por escrito Conde Casa Padilla, como Yo desde ahora os llamo, nombro é intitulo" (acceso al documento http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=3&txt_id_desc_ud=1686135&fromagenda=N). Estos Condes no eran excesivamente dados a las inversiones ni a la incipiente industrialización de Puente Genil, dado que sus antepasados provenían de los antiguos mayorazgos en los que lo que realmente tenía valor era la tierra. Ni su abolengo ni su riqueza, desde luego muy importante para su entorno, pero irrelevante en comparación con el patrimonio de los grandes títulos, les permitía influir en la Corte, lo que únicamente les era posible por mediación del hermano de la Condesa, Antonio Juan Parejo y Cañero (http://pontanosilustres.blogspot.com.es/2015/07/antonio-juan-parejo-y-canero-y-susana.html), que sí gozó de notabilísima influencia por su íntima amistad de juventud, pues ambos ingresaron en los Guardias de Corps, con el Duque de Riánsares, esposo de la Reina Dª María Cristina y padrastro, en consecuencia, de la Reina Isabel II.

Sus restos se encuentran en la Parroquia de Nuestra Señora de la Purificación en la cripta que el doctor Antonio Gálvez Alcaraz mandó construir bajo la Capilla Dorada (hoy Capilla del Sagrario), a donde fueron trasladados por su nieto Manuel Melgar y Padilla. Este primer Conde muere a la edad de 74 años, el 27 de enero 1869, habiendo fallecido la Condesa el 6 de noviembre de 1868, con 72 años .

Plaza de Abastos, 1906.
Tras la imagen de Jesús,a la izquierda del lector, se observa la Casa Palacio con su molino anexo.
El segundo Conde, Francisco de Paula Padilla y Parejo, primogénito del anterior, se casó previa expedición de cédula por parte del Rey Alfonso XII (http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=3&txt_id_desc_ud=1686136&fromagenda=N)  el 25 de julio de 1885 con María del Carmen Fernández-Gallegos y Cejas, estableciendo su residencia en la Plaza de Abastos, hoy de Emilio Reina (la cancela del edificio, que aun se mantiene en pie, recoge las iniciales CCP: Conde Casa Padilla), donde tenía molino anexo. A su muerte, entre otros legados, dejó a su esposa la casa, que era lindera con la de Dolores Carvajal Villalba, una de las fundadoras en 1878 de la fábrica de harinas San Cristóbal junto con Rafael Reina Carvajal y Leopoldo Lemonier. 

Fue nombrado Caballero Gran Cruz de la Real Orden Americana de Isabel la Católica y sucedió a su padre como titular del condado en virtud de Real carta de confirmación de 15 de abril de 1870. El Conde murió a las nueve de la noche del 26 de abril de 1893, bajo testamento otorgado ante el Notario de la villa Juan José Montero y Tizón el diez de febrero de 1890 y la Condesa, con setenta y cinco años, el 19 de agosto de 1907 en su casa, de la que más abajo hablaremos, de la calle Don Gonzalo nº 5-7 (que reemplazó a los números 2 y 3 antiguos) bajo la disposición testamentaria otorgada en 27 de agosto de 1905 ante el Notario Juan José Montero y Tizón. Fueron designados albaceas del Conde, José Varo Montilla, Francisco de Paula Gómez Cerveró y Agustín Aguilar y Cano. Tuvieron tres hijos: María del Carmen, casada con el médico Pascual Crespo Morales, Carlos y Rosario María, casada con Manuel García-Hidalgo Villanueva.
Estado actual de la Casa Palacio en Plaza de Emilio Reina.
Detalle de la cancela: 1869 - CCP
Instrumento notarial en el que se adjudica a Carlos
Al comienzo de la calle Don Gonzalo, junto a la desaparecida ermita de la Caridad, donde se levanta hoy el edificio de la Caixa frente al Ayuntamiento, estuvo el Palacio de Casa Padilla del tercer Conde D. Carlos Fernández de Padilla y Fernández-GallegosLas obras de su Palacio las comenzó su padre sobre unas casas señoriales del siglo XVIII que presentaban ruina y que el padre de éste, el primer conde, compró también a raíz de la Desamortización. Esas casas ruinosas estaban gravadas con dos censos antiguos a favor de la Duquesa de Medinaceli, uno por importe 7.083,50 pesetas y otro de 9.166,50 pesetas. El segundo Conde murió sin concluir las obras, sólo le dio tiempo a derribar las antiguas casas, por lo que tiene que ser su viuda quien levante el nuevo palacio (recibió el solar por herencia de su marido) con una superficie de 497,72 m2 y a su fallecimiento, ocurrido el 19 agosto 1907, se lo deja entre los bienes de libre disposición a su hijo Carlos, quien como único hijo varón había sucedido a su padre en virtud de Real carta de sucesión de fecha 16 de septiembre de 1893, y a quien la condesa mejoró ostensiblemente en el importe del tercio de mejora y en el de libre disposición íntegramente. A su muerte la condesa gravó la casa palacio con la obligación de una misa diaria durante siete años en su memoria y en la de su marido y dos misas mensuales durante otros siete años en las fechas de su fallecimiento y en la de su esposo, quedando extinguidas dichas obligaciones por el mero transcurso del tiempo fijado. La condesa instituyó como albaceas testamentarios a su propio hijo Carlos, a Rafael Fernández Ortiz y Antonio Aguilar y Cano.

El tercer Conde por su profesión de ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (es el primer Conde con estudios superiores) y su matrimonio con la cordobesa Dª Felisa García y Díaz de Morales, previa expedición en febrero de 1909 de Real licencia para contraer matrimonio, fija su residencia en Córdoba en la calle Duque de la Victoria nº 4 (antes llamada calle de los Huevos, marcada con el número 9 antiguo), por lo que apenas le da uso a este Palacio de la calle Don Gonzalo, que lucía el escudo de los condes en la fachada, labrado por el célebre Mateo Inurria y que, desgraciadamente como tantas y tantas cosas, acabó perdiéndose. Al no tener uso particular, el Palacio se prestaba para la celebración de acontecimientos, sobre todo bodas, en su amplio patio de columnas. Fue derribado en 1969. 
A la izquierda, con telones a modo de toldos, el Palacio de la calle Don Gonzalo.
Este Palacio fue protagonista de una copla del Carnaval antiguo atribuido a Miguel Romero (Pulsa aquí para escuchar el chotis)

Yo soñé que me tocó
el Gordo de Navidad
y un palacio proyecté
cerca de la Caridad.

Vinieron arquitectos
no sé de dónde
y yo ya me creía
un señor conde;
los cuervos que vinieron
vuélvense a ir
y eché mano a Rodrigo
y a Antonio Luis.

¡Cómo los tendría
de puro contento
que desnivelaron
hasta los cimientos!

Cuando de este sueño
vuelvo a despertar
miro el sitio del palacio
y me encuentro...
un palomar.


En 1915 los Sres. Condes de Casa Padilla donaron 
una imagen de San José a la ermita de la Caridad.
Hoy podemos contemplarla en la Capilla del Sepulcro
en la Parroquia de la Purificación.
Ejerció su profesión en la Jefatura de Obras Públicas de la provincia de Córdoba y en la División Hidráulica del Guadalquivir. De hecho, cuando el Gobernador Civil de la Provincia, Díaz Moreu, arriba a Puente Genil el 18 de marzo de 1917 para evaluar los daños causados por la riada, lo hace asesorado por el conde de Casa Padilla en calidad de ingeniero de la División Hidráulica. Fue nombrado en noviembre de 1917 vicetesorero contador del Sindicato de Obras del Pantano del Guadalmellato y participó en el trazado de la línea férrea Granada-Motril. Ostentó la vicepresidencia del Patronato de Casas Baratas y la vicepresidencia 1ª de la Unión de Labradores y Ganaderos de Córdoba. En enero de 1918 fue declarado en situación de supernumerario como ingeniero en la división hidrológica. En lo relacionado con la Semana Santa, el Conde perteneció a la corporación de Los Apóstoles a la que regaló el alfanje de San Bartolomé con su escudo de armas grabado en un discreto relieve en el centro de los gavilanes y donde aún recuerdan su generosidad, que demostraba pagando todos los años dos cuotas, una por él y otra por el hermano a quien le hiciera falta. Cedió a la Cofradía del Santo Sepulcro de Puente Genil, una esquina de la residencia palaciega de su abuelo en el ex convento de los Frailes, en la parte del edificio recayente a la entonces calle de la Victoria, hoy Capitán de Corbeta Reina Carvajal, pero sin testimoniarse en documento alguno por lo que, décadas después hubo de ser el nieto de este Conde, el actual, quien protocolizase aquel acto de generosidad.

Aunque su testamento fue revocado en virtud de posteriores disposiciones, en sus últimas voluntades otorgadas en 3 de diciembre de 1912 ante el Notario de Córdoba Don Alberto de Torres e Illescas al número 562 de su protocolo, ordenaba que “ocurrido que sea su fallecimiento se vista su cadáver con una túnica o hábito de Jesús Nazareno y se le dé sepultura religiosa, a ser posible, pues así lo desea, en el mismo panteón en que descansan los restos de sus queridos padres, en Puente Genil […]”. El citado testamento fue otorgado en su propio domicilio a las catorce y veinte horas del día citado y en una de las salas de recibo de su casa. Nombraba en aquel documento como albaceas testamentarios a José Soriano Vázquez, Genaro Carrascosa y Guillén, Práxedes Mateo Cruz y Roldán, Emilio Moreno Melgar y a Rafael Fernández Gallegos y Ortiz. El Conde falleció en Córdoba el 2 de abril 1922, según explicaba su nieto, de “un atracón de carne de membrillo, porque no sabía que tenía azúcar”.

La conducción del cadáver desde la casa del Conde al Cementerio de la Salud, en Córdoba, se verificó a las 19.30 horas del 3 de abril de 1922. El ataúd fue llevado por peones camineros, criados de su casa y el Presidente la Sociedad de Oficios Varios, Isidro Reyes, en nombre de la Casa Social Católica. Presidieron el cortejo fúnebre el Provisor de la Diócesis, Canónigo Doctoral Rafael García Gómez y Canónico Lectoral Juan M. Gallegos. Los solemnes funerales celebrados en la mañana del 4 de abril fueron presididos por el párroco Ildefonso Garrido, el alcalde Sebastián Barros Rejano, los ingenieros Julio Alcalá Zamora y Julio Moreno, José Marta López, Francisco Castillo, Andrés Roldán Figueroa, Manuel García Hidalgo Rafael Fernández Ortiz, Francisco Salcedo y Carlos Padilla. La condesa sobrevivió al conde hasta el 3 de febrero de 1948, en cuya fecha testó, pero también ella otorgó uno previo (después revocado en posteriores disposiciones) el 3 de diciembre de 1912, en el que ordenaba que a su fallecimiento se vistiera el cadáver con un hábito de Nuestra Señora del Carmen y se le diera sepultura religiosa en el panteón que designare su marido o en el que, en su caso, descansaren los restos de éste.

Carlos Ruiz Padilla
Carlos y Felisa tuvieron una hija llamada Felisa Padilla García, nacida en Granada, quien ostentó el título como cuarta Condesa desde 1924 y que contrajo matrimonio con Lorenzo Ruiz Garrido, padres del actual quinto Conde de Casa Padilla, Carlos Ruiz Padilla (1944), residente en Córdoba y reconocido poeta (Versos de ayer, Mas. Poemas para mis amigos, Siempre, Cantos de cada día, Desnudo de corazón y mente, Acuario, Olvidar el olvido, Canción para un tiempo de amor, Amor intermitente…) muy vinculado culturalmente a Málaga, de cuya nómina de escritores, pintores, poetas, artistas e intelectuales formó parte, contribuyendo a dinamizar culturalmente la Costa del Sol de los años setenta del pasado siglo. Ha colaborado activamente con el grupo poético sevillano Cuadernos de Roldán y es fundador junto con el Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera y otros, de la Fundación Vicente Núñez para la preservación, investigación, desarrollo, estudio y difusión de la obra y figura del poeta, así como para la investigación literaria universal, en particular la Generación del 50, el Grupo Caracola y el Grupo Cántico. Rehabilitó el título de Conde de Casa Padilla en virtud de Real Decreto 1449/1981 de 10 de abril (BOE 18 julio 1971), por el que se rehabilita el título de Conde Casa Padilla a favor de don Carlos Ruiz Padilla.


En nombre y en memoria de su madre donó al Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas de Córdoba unas potencias, una corona de espinas y clavos en forma de azucenas y en oro, réplicas de modelos antiguos.



Fuentes consultadas:
  • Apuntes Históricos de la Villa de Puente Genil. Agustín Pérez de Siles y Antonio Aguilar y Cano, 1874.
  • Revista El Pontón, órgano de difusión de la Asociación Amigos de Puente Genil, números 213 (2005), 260 (enero 2010) y 261 (febrero 2010).
  • ABC edición de Sevilla, 21 de octubre 2007
  • Gracia lírica… por M. Franco (8 de julio 2013), Miguel Jiménez López
  • La huella de las mujeres en Puente Genil. IMSC, Ayuntamiento de Puente Genil, 2004.
  • Crónica Meridional, 31 enero 1906.
  • Diario de Córdoba, 26 noviembre 1862
  • ABC 8 de febrero 1909
  • El Defensor de Córdoba, 17 noviembre 1915
  • El Defensor de Córdoba, 19 marzo y 18 agosto 1917, 15 enero y 2 diciembre 1918, 4 abril y 5 mayo 1922.
  • Diario de Córdoba, 4 abril 1922
  • El Defensor de Córdoba 16 de agosto 1915, donó un San José a la ermita de la Caridad.
  • Archivo particular del Cronista Oficial de la villa, compuesto de varias escrituras otorgadas por los Condes de Casa Padilla.
  • Departamento de Comunicación de El Pimpi, nota de prensa Tertulia nº 28.
  • Boletín Oficial del Estado.
  • Web de la Muy Humilde y Antigua Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas y Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas.
  • ArtenCórdoba.
  • Portal de Archivos Españoles. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

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