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martes, 1 de diciembre de 2015

Rodolfo Gil Fernández, poeta, político y periodista





Puente Genil fue el escenario afortunado que vio nacer a Rodolfo un martes 3 de diciembre de 1872. Hijo de Francisco Gil Estrada, primer director de la Banda Municipal de Música de Puente Genil y de Carmen Fernández Colón, tuvo varios hermanos: Teresa, Adelina, Jorge (en el mundo artístico conocido por Manrique) y Acisclo.

Su padre, Francisco Gil Estrada
Cursó los estudios de primera enseñanza con el culto maestro pontanés Modesto Carmona, ingresando con sólo nueve años en el seminario San Pelagio mártir, de Córdoba. A pesar de que el futuro de Rodolfo parecía orientarse en aquellos primeros años hacia el sacerdocio (llegó incluso a recibir la primera tonsura y estudió hasta tercero de Teología), abandonó el camino iniciado por no creerse con fuerzas para continuarlo. Y aunque esta decisión causó un hondo disgusto en la familia, lo cierto es que el corazón, la pasión y el alma de Rodolfo estaban siendo llamados desde otros rincones.
Pasión que se manifiesta incontenible desde edad muy temprana, pues el Almanaque del Obispado de Córdoba publicaba ya en 1888 un soneto de nuestro biografiado, cuando el jovencísimo pontanés aún contaba sólo quince años de vida. Al año siguiente lo encontramos como colaborador habitual del Diario de Córdoba y de El Andaluz, donde escribía tras el seudónimo Ponsinguilis.

En 1890, coincidiendo con la publicación de su libro El Delirio. Casi leyenda y casi Historia (imprenta del Diario Córdoba, San Fernando 34 y Letrados 18), dedica unos versos titulados La Esperanza al insigne paisano Manuel Reina Montilla, entonces Diputado a Cortes, quien devolvería la atención en 1897 al dedicarle inserto en su libro Rayo de sol y otras composiciones (imprenta de los hijos de M. G. Hernández, calle Libertad 16, duplicado, bajo, de Madrid), los versos La Mañana del Corpus.





















En la tarde noche del viernes 5 de septiembre de 1890, ¡aún con diecisiete años!, estrenó en Córdoba su monólogo Es tarde, o castigo del cielo, desempeñado por el señor Aparicio. Al final de la representación, actor y autor fueron llamados a escena varias veces, recibiendo en muestra de reconocimiento dos coronas, ramos y cajas de habanos.

En septiembre de 1891 parte a Madrid para terminar sus estudios para la nueva carrera que ha emprendido y es nombrado redactor de La Voz de Córdoba, al tiempo que sigue colaborando con el Diario de Córdoba.

Poco más tarde, en mayo de 1892 (¡diecinueve años!) siendo profesor en el colegio español-francés de San Luis, es nombrado secretario de dicho colegio. Aquel año publicó Córdoba Contemporánea, edición que sufraga el propio Ayuntamiento cordobés (para lo que cuenta con el informe favorable de Francisco de Borja Pavón, Cronista Oficial de la ciudad), previo concurso de las imprentas de la capital, haciendo entrega a Gil de cuatrocientos cincuenta ejemplares y quedando depositados cincuenta en el archivo municipal. Para comenzar a calibrar el peso de la figura de Gil, pensemos que hasta este momento cuenta sólo con veinte años, que aún le quedan más de cuarenta años de vida… ¿Qué no hará, que no conseguirá de cuanto se proponga?

En 1893 el Ayuntamiento de Córdoba convoca un concurso para probar la importancia militar de la ciudad y la conveniencia de establecer en ella la capitalidad del distrito, alzándose Gil con el primer premio del certamen con su obra Importancia militar de Córdoba y conveniencia de establecer en ella la Capitalidad Militar de Andalucía. En esa Memoria justifica Rodolfo, desde el punto de vista técnico, estratégico, histórico y económico, el establecimiento en Córdoba de la capitalidad militar, aportando para ello razones de Estado e interés público.

Volviendo al ejercicio del periodismo, en 1893 ejerció interinamente como director del Diario La Verdad, publicó Séneca y la Mezquita y en 1895, al tiempo que publica La Mezquita aljama, colabora en el semanario Pepita Jiménez, joya de la prensa pontana dirigida por el insigne José Contreras Carmona y donde coincide con Antonio y Agustín Aguilar y Cano, Rafael Moyano Cruz, Manuel Reina, Blanco Belmonte, Pepe Siles, Leopoldo Parejo, Francisco de Paula Velasco Estepa, Miguel Romero Carmona, Alberto Álvarez de Sotomayor…

En 1896 y 1897 publica, respectivamente, Córdoba Contemporánea (enlace para descargar el archivo) y Oro de ley .

En 1901 arranca su etapa granadina: colabora con la revista Idearium y publica El país de los sueños. Páginas de Granada (imprenta de Paulino V. Traveset), obra compuesta por sesenta artículos y que termina con un estudio de La vida intelectual de Granada, seguida de una corta antología o florilegio de poetas granadinos.

En ella canta a Granada, sus monumentos, su vega y sus costumbres en un precioso tomo editado con profusión de grabados. En aquel mismo año, organizado por el Liceo granadino con motivo de las fiestas del Corpus, obtuvo el primer premio por una composición poética. Se enamora y se casa con María (Benumeya) Torres Céspedes, miembro de una noble familia morisca granadina, de las pocas que conservaron noción de su origen, descendiente de Abd Allah Ibn Umayya o Luis de Córdoba y Valor, hermano del caudillo morisco Abén Humeya. A pesar de que en sus biografías y en las notas biográficas del propio Gil Benumeya (el hijo que tendría Rodolfo), su madre aparece nombrada como María Torres Céspedes, en la partida de nacimiento de Rodolfo se inscribe como hijo de Concepción (aunque bien podría ser MARÍA de la Concepción) Torres Villar, en lugar de Torres Céspedes. Según testimonio de su bisnieto don Daniel Gil Benumeya, en su lápida de lee "María Torres del Villar"("Céspedes" era uno de los apellidos de la familia Villar, jienenses muy relacionados con Cuba). A las cinco de la madrugada del cinco de junio de mil novecientos uno, Rodolfo y María tienen un hijo, que vendría al mundo en Andújar: Rodolfo Gil Benumeya, quien adopta el apellido morisco de la familia de su madre. Al poco sus padres se separaron y su hijo se fue a vivir con su abuela Mamá Carmen desde los 3 hasta los 19 años, cuando se produce en Madrid el fallecimiento de ésta.





























Aunque excede del propósito de este trabajo y de la capacidad del autor, recomendamos sinceramente una aproximación del lector interesado a la familia Gil:
  • Rodolfo Gil Torres,
    también llamado Gil Torres-Benumeya.
    El recorrido vital y profesional de Gil Benumeya (hijo de nuestro protagonista) es digno de conocerse: Tras ser educado de forma severa por su padre con los jesuitas en Areneros y los agustinos en El Escorial, más por un sentido del orden y del deber que por una catolicidad activa, en 1925 es enviado a Marruecos por Primo de Rivera para dirigir un órgano de la prensa española, es profesor de arte hispano-musulmán y de historia de Marruecos en el Centro de Estudios Marroquíes de Tetuán y más tarde en el Instituto Libre de Tetuán (primer centro marroquí de enseñanza media), vicesecretario general de la Casa Universal de los Sefardíes, miembro del consejo de redacción de las revistas Tropas Coloniales, la Raza y Maghreb (que se publicaba en París), vicesecretario de la Asociación Hispano-Islámica, profesor de estudios españoles en la Residencia de Estudiantes Marroquíes en El Cairo, así como colaborador de la Universidad de Al-Azhar, lector de español y árabe en Argel, miembro de la sección de Política Internacional del Instituto de Estudios Políticos, colaborador de la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores español y de las revistas Arbor y África del CSIC y de los informativos de Radio Nacional de España. A partir de 1962 trabajó en el Despacho de Prensa de la embajada de la República Árabe Unida (cuando Egipto tenía dicha denominación durante su unión con Siria) en Madrid, recibiendo en 1966 la condecoración de la Orden de la República de la RAU y en 1970 la condecoración española de comendador de la Orden de África. Falleció repentinamente en 1975.
  • Y de la misma forma que hay que acercarse a la figura de Gil Benumeya, no es menos
    Rodolfo Gil Grimau
    (o Rodolfo Gil Benumeya Grimau)
    apasionante la biografía de su hijo Rodolfo Gil Grimau (nieto de nuestro Rodolfo Gil Fernández), quien en los últimos años de su vida firmaba sus obras como Rodolfo Gil Benumeya Grimau, intercalando el apellido Benumeya de su padre, por lo que es posible cierta confusión. Gil Grimau (fallecido en 2008), orientalista, fue iniciador del Instituto Cervantes, sobrino del histórico dirigente del Partido Comunista de España Julián Grimau (su padre se había casado con Emilia Grimau), lo que le ocasionó no pocos problemas durante la dictadura franquista, director del Centro Cultural Hispánico en Egipto, director del Centro Cultural Español (luego Instituto Cervantes) en la capital marroquí, agregado cultural de la Embajada de España en Marruecos, impulsor de relaciones de cooperación e intercambio entre las instituciones locales y la Junta de Andalucía… En 1994 se le encargó la puesta en marcha de la sede del Instituto Cervantes en Lisboa. Desde luego, una vida digna de ser vivida. Para saber más: https://elastrodeoriente.wordpress.com/2015/07/30/rodolfo-gil-benumeya-grimau-el-ultimo-abenhumeya/
Apuntada siquiera someramente la descendencia de Rodolfo, sigamos con nuestro relato:
En 1902, siendo redactor de El Globo de Madrid, es nombrado académico correspondiente de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras e ingresa en la redacción del Diario Universal, fundado aquel mismo año. De Rodolfo Gil se cuenta que era la cortesía y la bondad personificada, lo que no le eximía de protagonizar alguna deliciosa anécdota, como la que se cuenta a propósito de la noticia que el periodista recogió sobre un homenaje dado en Córdoba a beneficio de un actor muy conocido en Jaén. Rodolfo dio cuenta de que entre los regalos que se le habían hecho, se encontraba un retrato al carbón. Al poco, aquel actor buscó a Gil en tono de desafío pidiendo explicaciones. Rodolfo no entendía la violenta actitud del actor, hasta que éste sacó el periódico gritando “¡LEA USTED, LEA USTED!”… y Rodolfo leyó “Además de los regalos ya dichos, figuraba un hermoso retrato al cartón del beneficiado”.

Otra anécdota o curiosidad de Gil, es que es el primer periodista en utilizar la denominación de COSTA DEL SOL con un sentido turístico y en relación a las costas malagueñas. Suele pensarse que ese término es una creación del empresario turístico afincado en Almería Rodolfo Lussnigg, pero el uso del término de Costa del Sol es bastante más antiguo.  La primera vez que se utiliza ni siquiera es en nuestro país, sino en Portugal y a comienzos del siglo XX en referencia a su actual Costa de la Luz. Y aunque el primer escritor que patenta el nombre es Miguel de Unamuno en su composición Nubes de ocaso (1908), no es sino hasta 1927 en que Gil utiliza el término Costa del Sol con carácter y sentido turístico, en un artículo sobre la costa de Djebel Abiod en referencia a las playas marroquíes de Marsa.

La fecunda pluma del insigne pontanés no descansa. Escribe decenas de artículos en distintos periódicos, en los que se pone de relieve la inmensa cultura de Rodolfo. Viaja por buena parte de España y durante un tiempo se asienta en Almería, reclamando constantemente mejoras para aquella provincia en cuanto a infraestructuras, comunicaciones y sanidad. De la misma forma que lo hace para Almería, también grita por Córdoba, exigiendo mejoras en el saneamiento, la limpieza, la higiene pública... y estimando que acometiendo esas mejoras, saneada Córdoba, la mortalidad en la ciudad podría reducirse a un 15 o 20 por mil (¡!): 
Mirad su alcantarillado. Es antihigiénico, es anticuado; sus aguas sucias se estacionan; el estancamiento de las materias fecales en los pozos negros hace de cada casa un foco de infección. La permeabilidad del terreno y la pendiente en que la ciudad se asienta facilita las filtraciones en el añejo sistema estacionario, que da vecindad tan nociva a los pozos de agua potable, o, al menos, utilizada en los usos domésticos.  Añadid a esto que en los barrios hay viviendas en que el pozo negro está detrás de la puerta o en un rincón del patio en que se toma el sol en invierno y se pasa la velada en verano”.
No acaba la producción literaria de Gil en sus artículos ni en sus versos. En 1907 estrenó en el Teatro Eslava de Madrid una zarzuela en un acto, titulada Las doce y media y… cerrado escrita en colaboración con Afán de Ribera y con música del maestro Calleja. Aquel mismo año concluyó su relación con Diario Universal, en el que había permanecido desde su fundación, y pasó a la redacción del prestigioso ABC, transformándose en un periodista de primera fila escala nacional. Obtiene junto con el poeta cordobés Enrique Redel un accésit en el concurso abierto por el Diario de Avisos, de Zaragoza, para la formación del Romancero de los sitios (se refiere a los sitios de Zaragoza en la Guerra de la Independencia contra los franceses).


En 1910 escribe el tomo V de sus Monografías de Arte Universal dedicada al artista y titulada Querol (editada por los hermanos Jubera), texto al que acompañan sesenta y cinco ilustraciones que reproducen las principales obras del genial escultor y en el que hace glosa y crítica artística de Agustín Querol Subirats (1860-1909). En su obra comienza Gil por estudiar el sitio ocupado por Querol en el arte español y luego, en tres capítulos, hace un análisis concienzudo, docto y detallado de la vida artística del escultor tortosino, de sus triunfos y de sus luchas, de su temperamento y del valor de sus obras. Ello le valió ser nombrado académico correspondiente de la Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.

La Gloria y los Pegasos, en la azotea del Ministerio de Agricultura de España (Madrid)

En 1911 publica Romancero judeo-español: recopilación de romances y canciones populares del pueblo judío, antiguas unas, modernas otras, y muchas de ellas popularísimas en aquella España y cantadas por los niños en los coros de las plazas. Rodolfo hace un estudio de la fonética del habla de los judíos de procedencia española en Oriente, con sus giros y locuciones, estudia los sustantivos, adjetivos, proposiciones, conjunciones, adverbios etc. y acompaña a todo ello un glosario interesantísimo, trabajo de estudio, erudición y paciencia. La importancia del Romancero judeo-español, el mismo autor la explica y desentraña en estas palabras:
“Si no hay en la literatura de ningún pueblo, como deja bien sentado el gran Menéndez Pelayo, tema más interesante que el de sus orígenes épicos, este interés de acrecienta tratándose de un pueblo como el castellano en que la historia corrió mezclada desde el principio con la poesía heroica y en que el elemento épico es la fuente de todo lo más peculiar y castizo que ha producido nuestro arte nacional. De aquí la prestancia con que se nos recomienda cuanto se nos relacione con la poesía heroico-popular castellana. Todos los romances compilados en el presente estudio, nos sirven para dejar plenamente demostrada y fuera de duda una afirmación que la observación consolida y es: que si en las producciones rabínicas originales, trabajadas sobre nuestro idioma es patente la influencia recibida del ambiente de cultura española que hubieron de respirar, y en que se habían movido mayormente, fueron influidos los judíos al adoptar y difundir exclusivamente entre sus descendientes lo que de la inspiración de nuestro pueblo aprehendieron”.

























Tres veces Diputado Provincial por Madrid por los liberales, la primera de ellas en 1913 por el distrito de Inclusa-Getafe. Aquel año publica una nueva Monografía de arte dedicado al análisis de la obra de Sorolla, en la que estudia sus primeros pasos artísticos, su formación como pintor de robusta y fuerte personalidad, para describir a continuación cómo pintaba el artista, cómo el insigne maestro comprendía su arte; analiza sus evoluciones y, por último, resume el momento por el que atravesaba en aquella época la obra de Sorolla. Termina el tomo un catálogo muy completo de sus obras. En febrero de 1916 y marzo de 1917 es proclamado nuevamente Diputado Provincial de Madrid, esta vez  por el distrito de Palacio.

Sus múltiples ocupaciones como Diputado y periodista, amén de participar en certámenes y diferentes actos a los que como académico correspondiente se le requiere, aún le dejan tiempo para practicar otra de sus pasiones, la poesía. En 1917, prologado por Narciso Alonso Cortés, publica su libro de poemas Mirtos, del que José García Mercadal decía que en él encontraba “junto a composiciones aromadas por el perfume castizo del Romancero, otras donde triunfa el colorismo de la musa andaluza, otras empapadas en la melancolía de las campiñas que prestaron inspiración a Curros Enríquez y a Rosalía de Castro, y como complemento de su propia inspiración, al par que muestra de su amplia cultura, traducciones de poetas persas, árabes, portugueses, catalanes, valencianos, gallegos, franceses, suecos y rumanos”. El citado crítico hace referencia a una serie de notas que definen a Gil por encima de todo y que lo distancian de otras figuras relevantes de la época: su vasta erudición (redacta documentadísimas glosas sobre Rubistein, Cristóbal Gluck, el ex convento donostiarra de San Telmo, costumbres y forma de vida en el Duranguesado, la celebración de la Navidad en distintas partes del mundo…), una formación cultural por encima de lo común y un perfecto dominio de multitud de idiomas y lenguas clásicas.

Rodolfo Gil Fernández
En noviembre de 1918 es nombrado Gobernador Civil de Orense, por cuya causa los periodistas de Madrid, en un banquete celebrado tanto en su honor como en el de Cristóbal de Castro, elegido Gobernador Civil de Ávila, le hicieron entrega de un bastón de mando reconociendo de alguna forma el carácter principal de Rodolfo, de primus inter pares entre la clase periodística. Sólo un mes después es nombrado Gobernador Civil de Tarragona, a donde se traslada inmediatamente y durante cuyo mandato hizo importantes avances en orden al abaratamiento de los artículos de primera necesidad, así como en la prevención y persecución del contrabando, tan frecuente en épocas de necesidad y carestía. La alternancia de los partidos al frente del Gobierno, provoca que un año después cese en su cargo, reintegrándose a la cátedra de italiano en la Escuela Central de Idiomas en Madrid. Poco después, en abril de 1920, por dimisión de Ángel Luque, es nombrado director nacional de la Escuela Central de Idiomas, de la que hasta ese momento era también su secretario y catedrático de lengua italiana. Los años durante los que Rodolfo dirige la Escuela de Idiomas, son considerados como los de la consolidación de la institución. En esta etapa el nuevo y flamante director estableció un programa mínimo de las necesidades más apremiantes: un reglamento orgánico, hasta entones inexistente, incremento de personal, creación de una biblioteca especializada, becas de intercambio…

El 25 de agosto 1920 estrena en Madrid, en el Teatro de La Latina, un drama en cuatro actos, original de P. Giacometti titulado La morte civile y que Gil adapta a la escena española con el título La vida y la ley. La puesta en escena corrió a cargo de la compañía de su hermano Manrique Gil en la que Rodolfo ejercía también de Director Artístico. Las relaciones de Rodolfo con el mundo del arte fueron prolíficas y constantes, particularmente con pintores como Romero de Torres, Sorolla y Zuluaga.

Más arriba, aún a modo de simple apunte, hemos recogido algunos datos acerca del hijo y del nieto de Gil. Siguiendo el mismo criterio, y como homenaje el inmenso talento de esta familia, daremos al mismo tiempo algunas notas acerca de sus hermanos:
  • Jorge: Adopta el nombre artístico de Manrique. Desde muy joven tuvo clara su vocación por la interpretación. Para redimirse del servicio militar, el 16 de julio de 1901 celebró en el teatro de los Jardines del Buen Retiro de Madrid una variada función en la que cantaron gratuitamente varios artistas conocidos por el público de la época (entre otros, participó su propia hermana, la Colombini). Se formó en el conservatorio, a cuya finalización arrancó su carrera en la compañía de María Guerrero, apareciendo ya en 1909 en una gira por Sudamérica (Cuba, Argentina, Chile…) al frente de una compañía dramática como director y primer actor. 

El actor Manrique Gil Fernández
Al frente de la Empresa Gil puso en escena varias obras, entre las que destaca Juan José, El pan del pobre (de Francos Rodríguez y González Llana) La vida y la ley (1920), Tierra baja (de Ángel Gimerá), El Cristo moderno… colaborando en muchas de ellas su hermano Rodolfo como Director Artístico. Distintos artículos de prensa de la época destacan el gran cuidado que ponía al caracterizar sus personajes, la forma cómo se identifica con ellos, cómo exterioriza los sentimientos y las pasiones, la naturalidad en la declamación y su acción elegante y exenta de amaneramientos. Se declaraba gran admirador de Borrás. Actuó por toda España (Córdoba, Granada, Madrid, Valencia, La Coruña, Alicante, Salamanca…).

En 1928 tras una larga campaña por América contrajo una afección a la vista que lo dejó incapacitado para el trabajo. Los amigos y compañeros de Manrique celebraron con tal motivo una función teatral. Tiempo después pudo superar esa afección y volver a las tablas como director de escena de su propia compañía. Por su residencia en Madrid, conoció y fue amigo de Federico García Lorca y de todos los jóvenes poetas del 
Modernismo, de la generación del 98 y de la del 27. Hizo incursiones en el mundo del cine (Barrios Bajos, 1937) participando tas la Guerra Civil en películas emblemáticas, como la conocidísima de Juan de Orduña ¡A mí la Legión! (1942), Los últimos de Filipinas (1946), Mariona Rebull (1947) y otras, siempre como actor secundario. 
En 1948 se le tributó un homenaje en el Teatro La Latina de Madrid que resultó en palabras de Manrique "algo conmovedor y grandioso. El público, cariñosísimo y ovacionándome como en los días mejores de mis temporadas triunfales en este teatro" (revista Industria y Comercio,  Semana Santa 1948). El actor agradece a la redacción de Industria y Comercio su adhesión al homenaje, recordando las palabras que dedicó a su pueblo en el Teatro Circo de Puente Genil la noche del 28 de julio de 1941, con motivo de la presentación de Pepe Marchena con su obra "Bajo el sol de Andalucía":
Y hoy al cabo de los años,
llego a ti, mi pueblo amado,
con el pecho destrozado
por terribles desengaños.
Mas tú, cuna de hidalguía,
nobleza, bondad y honor,
consolarás el dolor
que atormenta el alma mía;
me acogerás generoso
en esta paz de tu suelo,
que para mí será el cielo
que ha de hacerme venturoso.
(...)
¡Oh amado Puente Genil...!
¡Qué inmensa sería mi suerte
si al acordarse la muerte
del último de los Gil,
me hallase, tierra querida,
gozando vejez dichosa
en la placidez hermosa
de tu huerta florecida.

Manrique Gil en el acto primero de Juan José
 (Comedias y Comediantes  número 12, 1 abril 1910)
Murió en Madrid a comienzos del mes de mayo de 1955 con setenta y tres años.
  • Adelina: Una de nuestras Perlas del Genil, cantante lírica y pianista, adopta el nombre artístico de Adelina Colombini. Se formó en la Escuela Nacional de Música y Declamación bajo el tutelaje de la Srta. Bernia y del Sr. Mendizábal, alcanzando en los exámenes de prueba de curso la calificación de Sobresaliente en segundo de arpa y Notable en cuarto de piano, gracias a lo cual obtuvo una beca que le permitió concluir sus estudios en el Conservatorio, donde se graduó en 1898 logrando el Primer Premio de Piano. Debutó en 1899 en Bilbao con la Compañía del Real con la ópera Lucrecia Borgia y fue tal el éxito alcanzado en su presentación que en seguida fue llamada a cantar en Madrid en el Jardín del Buen Retiro y en el Teatro Moderno. De Madrid pasó a Portugal, haciendo tres temporadas consecutivas en el Real Teatro de San Juan y en el Don Alfonso. Actuó en numerosos teatros de América, España, Portugal e Italia con una hermosa voz de soprano dramática, representando las escenas de Gioconda, Hugonotes, La Africana, Los payasos y Cavallería rusticana.
Adelina Colombini. La Alhambra, revista quincenal de artes y letras nº 63, 15 agosto 1900

Portada revista El Pontón nº 395, mayo 2022
Portada revista El Pontón nº 395, mayo 2022

  • María Teresa: Casada con Alfonso Lara y Mena, Gobernador Civil de Albacete, y profesora de piano de cierto mérito. Falleció en Madrid a finales de 1930.
  • Acisclo: Dedicado al teatro, como no puede ser de otra forma tratándose de un Gil y viviendo en Madrid, pero no como intérprete, sino volcado en la industria y producción de obras. Empresario del Teatro Maravillas, representante y contador del Teatro Eslava y hombre muy conocido en los círculos artísticos de la capital del reino. En su domicilio tenía una copistería teatral y casi todos los autores madrileños le entregaban sus originales para hacer las copias necesarias. Aquejado de una grave enfermedad de pecho o de corazón, se suicidó en su propio domicilio en el mes de marzo de 1930, disparándose un tiro en el tercer espacio intercostal, lo que le provocó la muerte instantánea pues el proyectil le atravesó el corazón.
En 1921 Rodolfo logra un nuevo reconocimiento a su producción poética, el Primer Premio, el Premio Querol, en el Concurso organizado por el Ateneo de Valencia. Sin embargo, las inquietudes de Gil no terminan, como sabemos, en el mundo poético y siente una especial fascinación por la política y el servicio a los demás. De esta forma, al mismo tiempo que alterna su vocación literaria (en 1922 publica La crisis de la restauración) y periodística (Jefe de Redacción del Diario La Opinión, colaborador de El Liberal…) con el teatro y la dirección de la Escuela Nacional de Idiomas, en 1923 es nombrado secretario particular del ministro de Gracia y Justicia, el conde Romanones, quien se encontraba desde hace años en su círculo de amigos íntimos. Pero ni todas las obligaciones que por su responsabilidad asume, ni los compromisos hacia las múltiples facetas que desarrolla, le hacen alejarse de los afectos ni las relaciones que mantiene hacia Puente Genil y sus gentes. 
A pesar de las dificultades de la época, en 1926 siendo alcalde Juan Delgado Bruzón, se traslada desde Madrid a su pueblo natal sólo para participar en el popular homenaje a Francisco Modesto Carmona, su maestro de primaria, que durante treinta y cinco años educó y formó a cientos de pontanenses. Aquel acto, que coincidía además con el homenaje que a nivel nacional se hacía a la figura del Maestro, consistió en el descubrimiento de una placa en las mismas escuelas en las que ejerció su magisterio y en la rotulación de una calle con su nombre. La lápida está realizada en los talleres de Obdulio Blancas, de Córdoba, y de cuyo boceto fue autor el profesor de dibujo de la Escuela de Artes Rodrigo García Montero, hijo del ilustre Rodrigo García Luque.


Afortunadamente tanto la placa homenaje, como la calle en agradecimiento a Modesto Carmona, continúan hoy vigentes, perpetuando así la memoria de quien consagró su vida a la formación de los niños. 


En aquel acto Gil, visiblemente emocionado, leyó unas cuartillas en las que con la galanura propia de su particular estilo, glosó la labor maravillosa realizada por don Francisco Modesto durante treinta y cinco años, arrancando murmullos de admiración la mayoría de los párrafos, siendo ovacionado en varios de ellos, desbordándose el entusiasmo del auditorio al final de tan brillante lectura. Durante aquella mañana Gil tuvo ocasión de saludar a otro maestro nacional con servicio en Puente Genil, Luis Fernández y López de Aguirre, quien le participó de la idea de formar una Biblioteca escolar y popular en el grupo “Martín Rosales” de la villa (algo que entonces casi ni existía) y a lo cual contribuyó notablemente nuestro insigne literato, como primer colaborador del proyecto que, sin embargo y desgraciadamente, no llegaría a hacerse realidad. Por la noche, en los entonces hermosos jardines de la Estación, se celebró un banquete en honor de Rodolfo Gil, servido por el dueño del Restaurant Faustino Sicilia, interviniendo en el mismo Alberto Álvarez de Sotomayor Castillo, el profesor José Leiva Orellana, quien estuvo muy elocuente en unas breves frases en agradecimiento al ex gobernador civil por el cariñoso discurso de la mañana, y el poeta Agustín Aguilar y Tejera (quien, por cierto, contribuyó meses después con la donación de un importante número de libros para la creación de la Biblioteca popular a la que ya nos hemos referido).

Unos años antes, el domingo 16 de marzo de 1922, Puente Genil, congregado en el Teatro Circo, ya había rendido tributo de admiración y cariño a Modesto Carmona por su honrada y constante labor al frente de su escuela durante treinta y seis años. En aquel entonces, en el editorial de El Aviso de 18 de marzo, previo al homenaje, Baldomero Giménez elogiaba y realzaba la figura de Modesto Carmona, quien escogió dedicarse a la enseñanza en unos tiempos
“en que estudiar la carrera de magisterio equivalía a condenarse, voluntariamente, al suicidio, pues la muerte, por inanición, del maestro de escuela, aunque lenta era cosa segura, y cuando un maestro de escuela, muerto de hambre, con ropa apenas la necesaria para cubrir sus vergüenzas, en el escenario de los teatros hacía reír a la gente hasta desternillarse. ¡Era tan gracioso ver a un maestro de escuela muerto de hambre y derrotado, siendo siempre juguete de los caciques rurales!”.
El Aviso de 20 abril 1922 daba cuenta en un editorial y un artículo de cinco páginas firmado por José Cabello, del homenaje popular tributado a Modesto Carmona, insertando la fotografía del homenajeado.

En su sección Hemeroteca literaria de la edición de abril de 2022 (nº 394) de la revista El Pontón (ISSN 2792-7180), su colaborador e infatigable investigador Leonardo Velasco Varo, daba noticias acerca de la participación de nuestro protagonista en el Rosario monumental de la ciudad de Andújar:

«Dentro de los actos conmemorativos del séptimo centenario de la aparición de la Virgen de la Cabeza en el cerro homónimo de Andújar, se propuso levantar un rosario monumental cuyos misterios jalonaran la calzada que conduce al Santuario. Se solicitó la participación de algunos de los poetas andaluces más destacados de la época, para que ilustraran cada uno de los misterios con un soneto alusivo. Participaron, entre otros, poetas de la talla de Marcos R. Blanco Belmonte, Cristóbal de Castro, Alfredo Cazabán, Felipe Cortines Murube, Narciso Díaz de Escovar, Eduardo de Ory, y Rodolfo Gil, este último a cargo del tercer Misterio Doloroso, La Coronación de Espinas. Los sonetos se esculpieron y fundieron en bronce y se acompañaron por esculturas alusivas realizadas por José Luis Vassallo Parodi, inaugurándose el monumento en 1928. Destruidos durante la Guerra Civil, los hitos volvieron a levantarse en 1964 con esculturas de Antonio González Orea y, en el año 2000, se completó el Rosario Monumental con la colocación de los sonetos originales, realizados por el escultor Manuel López Pérez. El soneto que nos ocupa se publicó en un libro monográfico sobre el Rosario Monumental editado en Jaén el 12 de abril de 1928, y en la edición del 1 de septiembre del mismo año de la revista jiennense Don Lope de Sosa».


Amante de las tradiciones de su pueblo, pertenece a la Corporación Bíblica Los Dones, mantiene extraordinarias relaciones con el Imperio Romano y en 1930 ingresa en la Corporación de La Judea, lo que justificó un nuevo banquete en su honor al que asistieron José Villafranca, Alberto Álvarez de Sotomayor, Wenceslao Aguilar, Carlos Melgar, Rafael Moyano, Francisco Ortega, José Cisneros, Carlos Delgado, Carlos Morales, Francisco Lora, Francisco Aguilar, Luis Melgar, Enrique Reina, José Flor, Julio Moreno, Agustín Álvarez, Manuel Delgado… hermanos y amigos de la entonces joven Corporación (fundada en 1895). Con tal motivo el homenajeado dedicó un inspirado soneto a La Judea, que se conservó en un artístico cuadro en un lugar de honor.

Dedicatoria a La Judea, 1930

Dedicatoria al Imperio Romano, 1931

El Gobierno francés le condecoró con las Palmas Académicas, imponiéndole las insignias el propio embajador francés y la Condesa de Peretti de la Rocca en un acto en el que también fueron distinguidos los poetas Antonio y Manuel Machado y Luis Fernández Ardavín. En febrero de 1930 es nombrado Gobernador Civil de Alicante, de cuyas responsabilidades dimitirá seis meses después, en agosto de aquel mismo año. Son años en los que, a pesar de su intensa actividad, ni renuncia a una indudable vocación pedagógica, a la que da salida impartiendo clases de Lengua y Literatura en Madrid en el colegio Fundación Caldeiro en la calle de Julián Marín (hoy Avda. de los Toreros) y como Profesor Auxiliar en el Instituto San Isidro, el más antiguo centro de enseñanza secundaria de España, donde formaron eminencias como Tirso de Molina, Pío Baroja, Eduardo Dato, Juan de la Cierva, Jacinto Benavente, Vicente Aleixandre, Antonio Machado...y más atrás Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Calderón de la Barca o Miguel de Cervantes.
A estos efectos es deliciosa la descripción que de nuestro biografiado hace el historiador Eloy Benito Ruano (fue su alumno en el colegio Fundación Caldeiro alrededor de 1934 y 1935):
"...un hombre corpulento, ya en su sesentena (años 1934 al 36) con cabeza redonda y pelo bien administrado, bastón de elegancia en la mano y, creo, que lentes de pinza y botines. No estoy muy seguro de estos dos últimos datos".

1930-04-06 Mujeres Españolas nº 59

En Puente Genil y en Córdoba vivió Rodolfo las horas más felices de su existencia, según recuerda su nieto haber oído decir a su padre y, sin embargo, en sus últimos años abandonó tanto la Literatura, particularmente la poesía, como esas lamparillas de luz que su en vida habían representado Puente Genil, Córdoba y Granada. En el plano sentimental tuvo una compañera llamada África Fernández Galindo, de Cartagena, con quien tuvo un hijo de nombre Luis quien, tras varios trabajos, se dedicó al teatro y murió apenas salido de la juventud.

Para el Viernes Santo de 1931, Rodolfo compuso los siguientes versos para su corporación de La Judea.


         
          Brindis

Dadme llena una copa de este vino
que, al ser de Paco Varo es generoso,
como ninguno néctar delicioso
tal que parece que del cielo vino.

En su bello color y aroma fino
está el dulce secreto luminoso
de su sabor, que es vida y es reposo,
de su poder, que es ímpetu divino.

En este atardecer del Viernes Santo
en que a mi tierra y al Sinedrio canto
de nuestro Presidente, en la bodega,
por él brindemos, que él es la hidalguía,
por su vino que es luz y es alegría
y por su corazón que nos congrega.

Puente Genil, 3 de abril de 1931.




Rodolfo Gil Fernández falleció en plena Guerra Civil, el 3 de junio de 1938, en Valencia (en algunos sitios hemos leído en Alicante) a donde había sido evacuado desde Madrid. Tanto Puente Genil como la ciudad de Córdoba le rinden homenaje dedicándole una de sus calles: en su pueblo natal, en la zona de expansión que nace a raíz del desarrollo de la Matallana y, en Córdoba, en el populoso barrio de Ciudad Jardín.

Estimado lector, si al transitar alguna de esas calles su rótulo te evoca las pasiones y contradicciones, el dolor y el compromiso... la vida de Rodolfo Gil; si eres consciente de la pretensión de tu ciudad de honrar a quien la honró con la rotulación de un trozo de sí misma, este trabajo está sobradamente recompensado.

Amén.



Fuentes consultadas:

  • El Libro de Puente Jenil. Antonio Aguilar y Cano, Puente Genil, imprenta Estrada Muñoz, 1894.
  • Prólogo de Rodolfo Gil Grimau a la edición facsímil de El país de los sueños. Páginas de Granada, ediciones Albaida ISBN 84-86521-19-X, Depósito legal GR. 686/1992.
  • Wikipedia
  • Wikiwand
  • La música en la Semana Santa de Puente Genil, Carlos Delgado Álvarez de Sotomayor. Medio siglo de Semana Santa en Puente Genil 1959-2009. Corporación Bíblica La Espina, Libertadores y Patriarcas de Israel. Diputación de Córdoba ISBN 978-84-8154-274-5.
  • laalacenadelasideas.blogspot.com.es
  • Puente Genil, 82 años de Historia, 1900-1982, Francisco Luque Estrada, Puente Genil, Gráficas Soyma 1989. ISBN 84-404-5985-8
  • benumeya.wordpress.com 
  • Historia de la Semana Santa de Puente Genil, volumen I. Del siglo XVI a la Agrupación de Cofradías. Colección Anzur, volumen XXXIII. José Segundo Jiménez Rodríguez. Depósito legal SE-1235-2001.
  • El Aviso 29 junio 1911, 8 febrero 1912, 12 febrero y 23 agosto 1916, 19 octubre 1918, 29 mayo y 1 noviembre 1919, 18 marzo 1922 y 7 octubre 1926.
  • El Pueblo (Almería) 6 noviembre 1911 y 16 abril 1916.
  • El Pueblo (Tortosa) 16 enero 1919, 5 marzo 1930.
  • Almanaque del Obispado de Córdoba 1888 a 1891, 1894 a 1896, 1898, 1902 a 1904, 1908 a 1911 y 1913.
  • Diario de Córdoba 1 noviembre y 25 diciembre 1889; 16 y 30 julio, 8 y 28 octubre 1890; 19 agosto, 23 septiembre y 30 octubre 1891; 21 marzo, 8 mayo, 1 julio, 6 y 24 agosto y 16 septiembre 1892; 14, 21 y 22 agosto 1893; 9 octubre 1894; 25 septiembre 1895; 8 agosto 1901, 1 octubre 1902, 6 enero, 24 junio y 6 agosto 1906; 6 octubre 1907; 1 enero, 3 junio y 12 julio 1908; 22 diciembre 1909; 6 febrero, 14 marzo y 28 noviembre 1910; 4 agosto 1913; 12 marzo y 16 noviembre 1917; 7 y 19 noviembre y 28 diciembre 1919; 20 agosto y 19 septiembre 1920; 21 enero y 2 abril 1921; 4 enero 1923; 3 octubre y 19 agosto 1926.
  • Diario de Reus 23 octubre 1919.
  • La Lucha (Gerona) 14 julio 1896 y 5 marzo 1897.
  • La Revista Moderna 19 junio 1897.
  • La España Moderna junio 1909.
  • El Ateneo de Orihuela 6 diciembre 1896.
  • El Comercio de Córdoba 16 junio y 23 julio 1897.
  • La Correspondencia de Valencia 28 agosto 1920.
  • La Correspondencia de España 19 noviembre 1895; 5 marzo 1910; 12 agosto 1911; 7 octubre y 12 noviembre 1913; 8 abril 1914; 16 y 24 febrero 1916; 17 agosto 1917; 27 julio, 18 octubre, 29 noviembre y 3 diciembre 1918; 18 marzo, 19 septiembre y 18 noviembre 1919; 24, 26 y 27 agosto 1920; 30 marzo 1921 y 21 julio 1922.
  • El Heraldo de Alcoy 19 enero 1906.
  • Crónica Meridional 1 enero 1901.
  • Las Provincias (Valencia) 22 marzo 1898 y 27 septiembre 1920.
  • El Heraldo de Zamora 7 marzo 1903.
  • El Correo de Gerona 6 julio 1898.
  • Gedeón, revista satírica, 13 febrero 1910 y 19 julio 1911.
  • Los Debates (Tortosa) 18 julio 1899; 20 noviembre 1909; 20 agosto 1910 y 27 julio 1923.
  • La Autonomía (Reus) 1 junio 1900.
  • Revista Contemporánea 15 agosto 1902 y 15 junio 1907.
  • El Regional (Almería) 17 mayo 1904.
  • Diario de Valencia 28 julio 1912; 28 agosto y 29 septiembre 1920.
  • El Progreso (Lugo) 28 julio 1913; 7 febrero 1916; 5 marzo 1930 y 25 abril 1910.
  • La Libertad (Vitoria) 27 noviembre 1918, 28 abril 1920; 7 enero 1926; 5 marzo 1930 y 5 junio 1938.
  • El Correo de la Mañana (Badajoz) 3 diciembre 1918.
  • El Restaurador (Tortosa) 13 diciembre 1918 y 20 mayo 1919.
  • La Cruz (Tarragona) 23 y 24 enero 1919.
  • El Eco de la Comarca 4 enero 1920.
  • El Orzán (La Coruña) 19 noviembre 1920 y 12 julio 1930.
  • El Luchador (Alicante) 6 junio 1921; 2 y 4 septiembre 1924; 21 febrero, 5 y 19 marzo y 11 julio 1930.
  • La Opinión 21 julio 1923 y 11 noviembre 1927.
  • La Voz 29 julio 1923; 27 mayo, 7 y 8 junio 1924; 4 noviembre 1927; 22 febrero y 30 septiembre 1930.
  • El Magisterio Español 9 septiembre 1924; 28 abril 1930.
  • La Esfera 11 octubre 1924; 26 diciembre 1925; 23 enero y 3 julio 1926; 2 abril y 28 mayo 1927.
  • El Diario Palentino 4 abril 1928.
  • El Diario de Palencia 14 mayo 1929.
  • El Heraldo de Zamora 30 septiembre 1930.
  • El Telegrama del Riff 5 marzo 1930.
  • Mujeres Españolas 6 abril 1930.
  • El Día (Alicante) 11 julio 1930.
  • La Actualidad (Orihuela) 28 agosto 1930.
  • Renacer 7 septiembre 1930.
  • El Eco Pontanés 25 septiembre 1930.
  • Diario de Almería 30 septiembre 1930.
  • Anzur, Boletín Informativo Municipal de Puente Genil, diciembre 1985.
  • Industria y Comercio, Semana Santa 1948.La enseñanza de las lenguas extranjeras en España, Secretaría General Técnica. Centro de Publicaciones. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, año 2000.
  • Testimonios familiares de d. Daniel Gil-Benumeya.
  • El Pontón nº 394 abril 2022 y nº 395 mayo 2022 (ISSN 2792-7180).

lunes, 21 de septiembre de 2015

Francisco de Paula Velasco Estepa, sacerdote, canónigo y deán



Nació en Puente Genil el 11 de junio de 1875 en el número 35 de la Cuesta Baena, hijo de Dionisio Velasco Delgado, natural de la villa, de donde fue concejal en varias ocasiones, y de Modesta Estepa Cano, sevillana de Casariche, siendo el mayor de sus siete hermanos.

Desde muy joven siente una irrefrenable pasión por la poesía y una natural inclinación hacia el servicio a Dios y a la Iglesia, entregándose por completo y sin reservas hacia una y otras. De esta forma, ingresa en el granadino Seminario de San Cecilio y después en el conciliar de San Pelagio, en Córdoba, obteniendo ya en 1889 media beca al haber aprobado sus ejercicios de oposición en Filosofía y obteniendo el diaconato (la orden sacra inmediata al sacerdocio) el 22 de diciembre de 1900 de manos de Antonio Ruiz-Cabal Rodríguez, Obispo de Lystra, dimisionario de Pamplona (antiguo doctoral de la Iglesia de la Sevilla, que fallecerá en 1908). Es innata en Francisco una natural elocuencia y una oratoria en la que destaca desde muy joven, lo que, unido a una fe inquebrantable y a una educación y compostura a prueba de bombas, le hace ser depositario de altas y prontas responsabilidades. El 30 de enero de 1901 se celebran en el seminario los funerales por el alma de Francisco de Asís Aguilar, que había sido Obispo de Segorbe y rector del Seminario. Velasco, por sus antedichas condiciones y siendo considerado alumno aventajado de Oratoria Sagrada, es designado como responsable de la oración fúnebre.

En abril de 1901 es ordenado sacerdote, escogiendo Puente Genil para cantar su primera misa en la Parroquia de Nuestra Señora de la Purificación. A ella asistieron desde Córdoba, entre otros, el Doctor Juan Aguilar Jiménez, Canónigo Magistral de la Santa Iglesia Catedral de Jaén, y José Contreras Carmona. El poeta Manuel Reina ofició de padrino en tan solemne ceremonia, por cuyo motivo ofreció un banquete en el que sabemos se sirvieron unos entremeses que consistían en chorizos y salchichón, quesos varios, tocino de cielo y pan de los dioses; y un menú de tortilla de jamón, salmón a la vinagreta, cordero a la jardinera, empanadilla de pollo, gallina en salsa, beefsteak y jamón dulce, frutas en almíbar, café, coñac, además de vinos y champán. Como era de esperar, dirigieron unas palabras a los comensales el propio Reina, el Canónigo de Jaén, José Contreras, el rico propietario Melchor Romero y el propio misacantano, cuya intervención hizo emocionarse al resto de participantes. Terminado el almuerzo, los invitados pasaron a la ermita de Jesús Nazareno, donde oraron ante la imagen de Jesús, visitando a continuación el asilo Santa Susana.

A pesar de fijar su residencia en Córdoba, sus visitas a Puente Genil, ora por motivos de familia, ora por ser requerido constantemente para ello, son frecuentes. Poco después de su ordenación pronuncia un hermosísimo sermón en la Iglesia del Convento, donde desde 1890 se ubica la portentosa imagen del Señor de la Humildad y Paciencia, de quien es –por elección y por tradición familiar– fervoroso devoto. Con motivo de la definitiva aprobación de la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de las Mercedes, que con cinco hermanitas y la Superiora Sor Piedad Victoriana Deán regentaban el hospital municipal desde 1883 en el antiguo convento franciscano, el 14 de julio de 1901, se le encomienda la oración sagrada desarrollando la tesis “Los institutos religiosos son divinos por su origen, divinos e inimitables por los medios que emplean y por el fin que persiguen, siendo a la vez manantial fecundo de grandes bienes para la sociedad”.


También estuvo presente Francisco en la toma de posesión del nuevo párroco de la Purificación, Rafael Luque Conde, en septiembre de aquel mismo año, así como en la función religiosa que se celebró en la iglesia del convento en honor a la Virgen de las Mercedes, cuya imagen había sido recientemente adquirida por las mercedarias encargadas del hospital municipal. En aquella ocasión desarrolló la tesis “La Iglesia Católica, de la que es timbre orgulloso la Orden de la Merced, es la que únicamente puede realizar la caridad del Apostolado y de la fraternidad, que son las dos grandes necesidades de nuestro tiempo”. En aquel discurso, demostró una vez más sus indiscutibles méritos como orador sagrado, notable historiador, inspirado filósofo y un luchador infatigable contra la impiedad de su tiempo.

Licenciado en Teología, es nombrado capellán de las Siervas de María y de las Esclavas del Sagrado Corazón y en 1902 socio numerario, por expresa invitación, de la Real Sociedad Económica Cordobesa de Amigos del País. El mismo año es designado oficial de secretaría del Obispado de Córdoba y en 1903 vuelve a participar en un acto religioso en Puente Genil en la celebración de la primera misa de José Solís García en la pontana Parroquia de la Purificación, donde cantó las excelencias del sacerdocio católico.

Sus vastos conocimientos y amplia preparación los pone a disposición de la sociedad, siendo convocado para participar en calidad de jurado en varios concursos literarios y juegos forales, como los organizados por la Sociedad Económica Cordobesa de Amigos del País. Colaboró en distintos periódicos de la época, como El Popular de Granada, El Semanario de Cabra y nuestra joya literaria Pepita Jiménez.  En 1904 inaugura en Lucena, junto con el párroco de Puente Genil Luque Conde, la primera sucursal en aquella ciudad del Monte de Piedad de Córdoba y oposita a la Canonjía Magistral de la Santa Iglesia Catedral de Jaén, aprobando por unanimidad. Destacar que entre los diecisiete opositores, únicamente dos son cordobeses: nuestro Francisco Velasco y Antonio María Rodríguez Blanco, que había sido compañero de seminario de Francisco y será beatificado en 2007. Vinculado a Puente Genil y a la vez que desarrolla sus funciones en el Seminario como Catedrático de Ontología, Cosmología, Teodicea, Ética, Derecho Natural e Historia de la Filosofía, participa como orador sagrado en funciones de regla de la Hermandad de las Cien Luces, en múltiples Quinarios dedicados al Señor de la Humildad y Paciencia, devoción familiar, a la Purísima Inmaculada Concepción, Patrona de Puente Genil, funciones ofrecidas por el Círculo Católico en la ermita de Jesús Nazareno, a la Virgen de los Dolores y a la Santa Cruz.

En 1908 es nombrado cura castrense y, por defunción del anterior, rector y cura ecónomo de la Parroquia de San Francisco y San Eulogio y designado más tarde por el Obispo para formar la Tabla del Jubileo Circular en las iglesias de Córdoba para 1911. Consiste este Jubileo, en la adoración a Jesucristo ante la Sagrada Eucaristía o Santísimo Sacramento durante cuarenta días, recordando así el tiempo que permaneció muerto, en el sepulcro. Y es llamado circular, porque durante todo el año, cuando termina en una iglesia de la Diócesis, enseguida se inicia en otra, de forma que la adoración eucarística no se interrumpe durante todo un año en el territorio de una Diócesis. En su parroquia y con Francisco como oficiante, se inaugura con una bonita fiesta religiosa un Centro Católico de acción social, que perseguía la triple finalidad religiosa, instructiva y económica, funcionando una sociedad de socorros mutuos, un gestor popular o secretariado del pueblo, y un sindicato agrícola del pueblo.
Nuestro Padre Jesús amarrado a la Columna en fotografía de cristales.

El 23 de marzo de aquel mismo año de 1908 y tras algún tiempo de inevitable decadencia, por voluntad, entrega y dedicación de Francisco Ortega Montilla, sería asesinado junto a su esposa en los días de julio de 1936, llegaba a Puente Genil la nueva imagen del Señor de la Columna, la que actualmente se procesiona. Días después, la agradable noche del 8 de abril, todas iglesias del alegre y devoto pueblo pontanés tocaron sus campanas insistentemente. Al día siguiente y en la iglesia franciscana del antiguo convento, testigo de tantos acontecimientos a lo largo de la Historia, nuestro cura Francisco procedía a la bendición de la sagrada imagen del Señor Amarrado a la Columna con una misa celebrada a grande orquesta y cantada por el canónico con vestuarios y caperos.


En 1910 es nombrado académico correspondiente de la de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba para la sección de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, que abandonará seis años después, al cambiar su residencia cordobesa por Vitoria (su lugar será entonces ocupado por el doctor Manuel Ruiz Maya).

A partir de 1912 tomó parte activamente en la reorganización de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús en el Huerto, que se veneraba en su parroquia cordobesa, orientando a  los jóvenes que lo visitaron para exponerle la idea. Inmediatamente se puso a disposición de la misma, coordinando las distintas voluntades y organizando la primera reunión de la que saldría una junta interina que comenzara la organización de la Hermandad. Pocos días después de aquella primera reunión con un grupo de ilusionados cofrades, se encuentra constituida la primera Junta, que estará compuesta por Francisco de Paula Velasco Estepa como Presidente; como Hermano Mayor, Francisco González González; Ricardo Barbudo Guirso como Tesorero y; José Lara Álvarez, como Secretario.

Ermita de la Aurora, en Córdoba
Editó y publicó un periódico llamado La Voz de la Parroquia destinado a adoctrinar a los feligreses de su parroquia. Militó en Los Legionarios de la Buena Prensa, fundada por el sacerdote claretiano José Dueso, en relación a la creación de una prensa católica prestigiosa y fuerte –la buena prensa– que sirviera de contrapeso a la prensa liberal de la época. Impulsó y coordinó esfuerzos, haciendo de ello una de sus más importantes aspiraciones, en orden a la restauración de la ermita de la Virgen de la Aurora, en Córdoba, construida en 1725  y en aquel tiempo amenazaba ruina, exponiendo de nuevo a la veneración de los fieles aquella hermosa imagen mandada construir por el Obispo Suisi. Desgraciadamente aquella ermita volvería a derrumbarse en 1960, lo que ya no verá nuestro buen Francisco, y rehabilitada en 1998 por la Empresa Municipal de Viviendas de Córdoba.

Siendo alcalde de Puente Genil Wenceslao Aguilar, preside los actos de entrega de premios a las alumnas de las cuatro escuelas dominicales establecidas en la villa, bajo las advocaciones de Sagrado Corazón de Jesús, Dulce Nombre de Jesús, Inmaculada Concepción y Apóstol Santiago.

A los pocos días de la muerte de Antonio Aguilar y Cano, amigo muy querido por Velasco, la Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba propuso celebrar una velada necrológica, para lo cual Francisco se compromete a realizar un estudio biográfico de Aguilar y Cano, que más tarde sería leído en dos ocasiones, el 6 y el 20 de noviembre de 1915 y publicado ese mismo año. Ricardo de Montis, periodista y literato de fama nacional y "poeta, juerguista, periodista, borrachín y amigo como no hay dos", como lo definiera el propio Julio Romero de Torres, diría de aquella lectura convertida en obra literaria lo siguiente:

Ricardo de Montis
“De todos los pueblos que conozco, Puente Genil es mi predilecto; admiro su cultura extraordinaria, su laboriosidad incansable, su amor a la industria y al comercio, la actividad de sus hombres, la belleza de sus mujeres. Me encanta su situación, rodeado de huertas fecundas en riquísimos frutos, arrullado por el Genil que lo acaricia y hace coro al himno que las máquinas de las fábricas y talleres sin cesar elevan al trabajo.En Puente Genil tuve mis mejores, casi mis únicos amigos; el poeta insigne Manuel Reina, el gran historiador Antonio Aguilar, el ilustre político Pepe Contreras, con quien me unían lazos de fraternal cariño. ¿Cómo no ha de inspirarme, por tanto, un interés vivísimo, una profunda simpatía, todo lo que de Puente Genil o de sus hijos proceda y todo cuanto a honrar a Puente Genil o a sus hijos vaya encaminado?Por eso leí con interés creciente, con deleite profundo la Noticia biográfica que motiva estas impresiones; porque en ella se hace la apología de un pontanense meritísimo; porque el encargado de esta noble misión es otro pontanense, digno sucesor ene l mundo de las letras de aquellos que abandonar su pueblo le legaron envidiables timbres de gloria y, porque si el biografiado me honró con su amistad inapreciable, hónrame también el biógrafo con la suya, no menos valiosa.El estudio que el ilustrado escritor y digno sacerdote D. Francisco de P. Velasco Estepa hace del eximio historiógrafo y literato don Antonio Aguilar y Cano es realmente admirable; pocos trabajos de esta índole habrá tan concienzudos, tan completos, tan exactos, tan pródigos en detalles como el del señor Velasco Estepa. Él nos ofrece el retrato –que este es el calificativo que merece su obra- tanto moral como intelectual y físico de su biografiado con una exactitud y una precisión tales que pone ante los ojos de nuestra imaginación, como todas las apariencias de la realidad, la noble figura del historiógrafo.Después le siguen paso a paso en las vicisitudes de su vida, algunas de las cuales, como la decepción que sufriera cuando fue a Madrid ansioso de gloria, le sugiera consideraciones atinadísimas, reveladoras de un gran sociólogo y un profundo conocedor e de la sociedad, y, finalmente, y esta es la parte principal y más curiosa del trabajo, presenta al escritor y expone y analiza minuciosamente su labor intensa, fecunda, callada, reveladora de dotes excepcionales.Y gracias a don Francisco Velasco Estepa seguramente no ignorarán, hasta los amigos más íntimos de don –antonio Aguilar y Cano, que éste, además de las obras que conocemos, dejó escritas muchas, de interés excepcional para Córdoba y su provincia, y quizá merced a esta importante Noticia biográfica alguno de estos trabajos meritísimos saldrán de los legajos en que los conserva la familia de su autor para ser editados y servir de ilustración y recreo a las generaciones venideras.Completan el estudio del señor Velasco Estepa abundantes citas y notas y avalóralo unan prosa correctísima que acusa a un escritor castizo, profundo conocedor de la hermosa lengua de Cervantes.Una carta del eminente literato don Francisco –rodríguez Marín, hermosa como suya, sirve de prólogo a la Noticia biográfica y en ella se elogian cumplidamente los méritos del biografiado y la labor del biógrafo.Tal es, ligera y toscamente expuesta, la impresión que me ha producido la lectura de la obra indicada; réstame sólo dar las gracias muy expresivas al señor Velasco Estepa por la mención que en ella hace de mi humilde persona, para suscribir el juicio que formulara respecto a una de las producciones de don Antonio Aguilar y Cano, y por la dedicatoria del ejemplar con que ha tenido la bondad de obsequiarme, tan llena de donosura como de elogios que no merezco”.

El mismo director de aquella noble institución, Luis Valenzuela, de la mano de José Sánchez Guerra, ilustre cordobés y Ministro de la Gobernación, consiguió fuera expedido un decreto en virtud del cual se le concedía el título de Real a la Academia. Con tal motivo propuso Velasco la celebración de un banquete para agradecer y homenajear a Luis Valenzuela, por el éxito de sus gestiones. La idea fue aceptada y se formó una comisión organizadora, compuesta por el mismo Velasco, Rafael Vázquez Aroca y Ricardo de Montis. El banquete se celebró en agosto del mismo 1915 en el restaurant La Estación, adhiriéndose a las felicitaciones y homenaje el Conde de Torres Cabrera,  Antonio Pineda, F. Castejón, enrique y Julio Romero, Mateo Inurria, Blanco Belmonte… Velasco Estepa fue el encargado de ofrecer el banquete a Valenzuela, agradeciéndole las gestiones y elogiando su meritísima labor al frente de la Academia.

En 1916 fue nombrado Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Vitoria, por lo que, unido a la publicación de su libro “Antonio Aguilar, sus obras”, sus amigos de Puente Genil le obsequiaron con un banquete íntimo en los salones del Círculo Católico, al que asistieron Francisco, Pablo, Manuel y Antonio Ortega Montilla; Lorenzo, Francisco y Joaquín Reina Framis; Wenceslao Aguilar, Joaquín de HARO, Jose Villafranca, Jesús Puig, Rufino Delgado, el Conde de Casa Padilla Francisco Varo, Antonio Reina, Joaquín y José Chacón López, Luis García, Alberto y Francisco Álvarez de Sotomayor, Antonio Delgado, Antonio Gálvez, Miguel Carmona, Luis Gálvez, Francisco Uclés, Francisco García, Francisco Sampedro, Francisco Padilla, José Melgar, Fernando Naranjo, Cristóbal Aguilar, Antonio Cardeñosa, Sebastián y Emilio Cabello, Enrique Melgar, Luis Vílchez, Emilio Pérez, Enrique Carmona, José Maria Jiménez, Rafael Moyano Cordón, Joaquín García Cumplido, José Cisneros, Pedro Pérez Porras, Antonio Linares, Rodrigo García Luque, Baldomero Giménez Luque, Leonardo, Manuel y Antonio Velasco.

Asamblea Local Cruz Roja Puente Genil 1927
Aquel mismo año será nombrado Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Málaga, en virtud de permuta entablada con Francisco Tabar y Ripa, siendo muy pronto designado por el Obispo de Málaga como Delegado Administrador para el arreglo de Capellanías y Administrador de los Acervos Píos diocesanos. Desde Málaga, donde vive generalmente retraído del trato social, dedicado al estudio y al cumplimiento de sus deberes, mantiene frecuentes contactos con Puente Genil (participa también en la inauguración de la Cruz Roja el día de Santiago de 1922, siendo alcalde Antonio Romero Jiménez), pero es llamado al mismo tiempo a predicar a infinidad de pueblos de Andalucía, Priego de Córdoba, Lucena, Moguer, sigue acudiendo a Málaga cada vez que es reclamado, sobre todo de parte de las MM. Mercedarias, la Congregación de las Hijas de María y Esclavas de la Merced y forma parte desde 1923 de la Hermandad de la Santa Caridad... destacando sobre todos el cordobés de Montoro, donde es nombrado Socio Honorario de la Sociedad de Nuestro Padre Jesús Nazareno.


A finales de 1930 recibe el nombramiento de Deán de Coria, en Cáceres. Recordemos que el Deán es quien preside el Cabildo Catedralicio, máximo responsable, por lo tanto de la Catedral. Sin embargo renuncia a su dignidad y regresa a Puente Genil sobre 1931 o 1932. Su edad, así como –fundamentalmente– el agravamiento de la diabetes, le aconsejan frenar su trepidante ritmo de vida y una relajación en sus responsabilidades. Y aquel cura, aquel sacerdote de vida austera y sencilla, quizás adusto y serio en el trato, mas educado y correcto, de amplia experiencia (se habló de él como Obispo de Jaén), cultura, conocimiento y formación decide plegar velas en su vida y regresar a Puente Genil. Se encuentra en la cumbre de su madurez intelectual, ha publicado ya Antonio Aguilar y Cano: Noticia biográfica (Madrid 1915), La Metafísica y la Ciencia Moderna, El Sentido Sobrenatural de la Vida, La devoción al corazón de Jesús y los Ejercicios de San Ignacio (Málaga 1921), Del Protestantismo al Modernismo y, sin embargo. carece de aspiraciones materiales. No pretende la Parroquia matriz (aunque se hizo cargo de ella durante el tiempo que estuvo vacante el puesto de párroco por la muerte del Padre Juan Lucena en la Guerra Civil), no busca honores, no anhela reconocimientos ni prebendas. Solicita humildemente permiso para hacerse cargo de la Iglesia de la Virgen de la Asunción del ex convento de San Francisco. Allí atiende a las religiosas mercedarias que se han hecho cargo del Hospital, consuela a los enfermos que junto a él conviven (su casa, en el número 2 de la calle Modesto Carmona, linda con el edificio hospitalario) y, sobre todo, se postra a diario y conversa con fe profunda con el Señor de la Humildad, de cuya Cofradía fue Capellán, Hermano Mayor y Hermano Mayor Honorario y a quien acompañó cada día de su vida, mientras le fue posible, cada tarde del Miércoles Santo. A Él se encomendó cada día de su fecunda existencia, a Él dirigió las oraciones que los enfermos bisbiseaban postrados en su lecho y a Él le escribió un Quinario de una profundidad y una dulzura que exponemos a nuestros lectores.
Con el fin de penetrar en el hondo sentimiento que encierran las palabras del Quinario, recomendamos sinceramente su lectura pausada, lenta y meditada.



Murió en Puente Genil el miércoles 21 de febrero de 1945. Como tantos otros, contribuyó con sus obras, su trabajo y entrega en cuerpo y en alma, a construir el Puente Genil de hoy. A su memoria.



Fuentes consultadas:
  • El Libro de Puente Jenil, de Antonio Aguilar y Cano (Puente Genil, imprenta J. Estrada Muñoz, 1894).
  • Historia de la Semana Santa de Puente Genil, volumen I. Del siglo XVI a la Agrupación de Cofradías. Colección Anzur, volumen XXXIII. José Segundo Jiménez Rodríguez. Depósito legal SE-1235-2001.
  • Francisco de Paula Velasco Estepa, una vida sacerdotal de devoción al Señor de la Humildad. Luis Velasco Fernández Nieto. Con la mano en la mejilla. Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia. Depósito legal M-55382-2007.
  • Revista El Pontón nº 200, año 2004. Órgano de difusión de la Asociación Amigos de Puente Genil.
  • Archivo Bibliográfico Hispano Americano, Librería General de Victoriano Suárez, Tomo IX, Madrid 1918.
  • Enrique Alcalá Ortiz, Cronista Oficial de Priego de Córdoba: La Semana Santa republicana.
  • Episodios Locales Pontanos. Literatura pontana siglo XIX, tomo I. Poesía. Colección Anzur, volumen XXV. José Segundo Jiménez Rodríguez, Puente Genil 1997. Dep. legal CO-42-1997.
  • El Siglo Futuro, diario católico de Madrid, 20 abril 1908.
  • La Hormiga de Oro julio y septiembre de 1921.
  • Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Tenerife 25 noviembre 1908.
  • Diario de Córdoba 1889 a 1915.
  • Defensor de Córdoba 1899 a 1937.
  • Guión 12 septiembre 1936
  • La Voz 28 julio 1922
  • La Merced, órgano de su Venerable orden Tercera y Cofradías, nº 10, 24 octubre 1927.
  • ABC de Sevilla, 17 febrero 1971.
  • El Aviso 1911 a 1919.
  • Almanaque del Obispado de Córdoba 1904 a 1911.